Lidia del Valle Cabrera, asesinada en Bº Yofre, dos ex policías detenidos, alcohol y emoción violenta, la coartada
Alcohol y emoción violenta, la coartada del expolicía que mató a Lidia
Pedradas. La casa donde vivían los Bonaldi fue atacada varias veces en las últimas semanas, como venganza de vecinos. (Javier Ferreyra)
- Roque Bonaldi, el principal imputado por el asesinato de la vecina de Yofre Sur, fue indagado.
- Su estrategia es esquivar la eventual perpetua que le cabría en un juicio.
La indagatoria no demandó demasiado tiempo. Más se tardó en preparar las computadoras y en hacer funcionar bien la conexión de videollamada desde la cárcel de Bouwer.
Tras escuchar la acusación en su contra, el hombre intentó mostrarse afligido, pero no lloró. Midió sus palabras, se mostró acongojado, angustiado y dijo estar arrepentido, pero no quiso responder preguntas.
Mucho menos del fiscal.
El hombre sostuvo que no es ningún asesino, que no quiso matar a nadie y que no puede comprender qué pasó. Indicó que estaba borracho y que no recuerda bien lo que sucedió aquella mañana. Pidió disculpas a la familia de la víctima.
Roque Bonaldi, el expolicía detenido por haber matado a golpes de baldosa a su vecina Lidia del Valle Cabrera, hace poco más de un mes en una calle del barrio Yofre Sud de Córdoba Capital, dejó en evidencia cuál será su estrategia defensiva junto a su asesor letrado.
Bonaldi padre fue indagado a fines de 2020 por el fiscal Fernando López Villagra.
Tras el acto procesal, el funcionario judicial dispuso que el imputado siga detenido (firmó la prisión preventiva) como coautor de homicidio agravado por alevosía, tentativa de homicidio calificado y daño.
¿Por qué tentativa? Por la golpiza que sufrió la hija de la víctima.
¿Por qué el daño? Porque reventó la puerta a patadas de esa casa.
El fiscal también dispuso las prisiones preventivas para los dos hijos de Bonaldi: Leonel y Antonella.
El primero es también expolicía; la chica, una oficial que estaba en pasiva. Ambos están acusados, al igual que su papá, por homicidio agravado por alevosía.
Al varón se le adjudica la coautoría de tentativa de homicidio y el daño.
Los hermanos fueron indagados en las últimas horas. Distintas fuentes con acceso a la causa contaron a La Voz que ambos negaron los hechos y se abstuvieron de declarar.
El drama ocurrió en la madrugada del 6 de diciembre pasado en barrio Yofre Sud, en la Capital.
Enemistados desde hacía largos años, según la causa, Roque Bonaldi y su hijo reventaron la puerta de la casa de la familia de Lidia.
La mujer alcanzó a llamar al 101. En la vereda fue asesinada a golpes con una baldosa. Su hija Yanina también fue atacada, pero sobrevivió.
Mientras Leonel Bonaldi fue detenido y golpeado por vecinos (hasta que llegó una patrulla), su padre escapó en un auto y estuvo prófugo varias horas hasta que se entregó en la Jefatura. Según la causa, su hija Antonella lo ayudó.
La familia de Lidia había efectuado al menos ocho denuncias en los últimos años contra los Bonaldi, principalmente, por amenazas.
La mayoría de las presentaciones fueron efectuadas en la Unidad Judicial 8 y quedaron distribuidas en distintas fiscalías.
Reclaman máximo castigo
Carlos Nayi, el abogado que representa a la familia de la víctima, está satisfecho por las prisiones preventivas. El letrado remarca que los acusados deben responder con el máximo castigo: la perpetua, debido al agravante de la alevosía.
Nayi quiere ir más allá: busca que se investigue qué pasó con las denuncias previas que no evitaron el drama final.
Desde la fiscalía, la prosecretaria Rita Palacios confirmó a este diario que se dictaron las prisiones preventivas contra los acusados. “No hay un principal acusado… Los tres son acusados. Padre e hijo están como coautores y la chica, como partícipe no necesaria de homicidio por alevosía”, señaló la funcionaria.
En caso de condenas con esa figura, la pena que cabe es el máximo castigo de la ley argentina: perpetua.
Según trascendió, Roque Bonaldi declaró sin responder preguntas ante el fiscal. El exsuboficial (echado de la Policía en 1998) dijo que esa madrugada estaba alcoholizado y que no recuerda bien qué pasó, al tiempo que indicó que no es un asesino, se mostró arrepentido y hasta pidió disculpas a la familia de la víctima.
En Tribunales II señalaron que la estrategia intenta orientada a un caso de emoción violenta, cuya pena de prisión es ostensiblemente inferior.
Las prisiones preventivas se deben a la gravedad del hecho, de los cargos impuestos y por el riesgo procesal si estas personas quedaran en libertad.
La prosecretaria indicó que resta esperar varios peritajes solicitados a la Policía Judicial. Uno de los estudios es sobre un celular: el teléfono con el que Yanina alcanzó a filmar la agresión y que los acusados se lo arrebataron y arrojaron a un techo.
Yanina filmaba todo, porque así se lo habían recomendado en el Polo de la Mujer.
Un brutal crimen tras ocho denuncias
La familia de Lidia había denunciado a los Bonaldi
Al menos son ocho las denuncias que fueron presentadas en los últimos años por parte de la familia de Lidia Cabrera contra los Bonaldi. Las presentaciones eran por amenazas, principalmente. Todas esas denuncias quedaron en distintas fiscalías. Yanina, la hija de la víctima fatal, denunció que se cansó de pedir ayuda en la Justicia y que nadie le dio respuestas a tiempo. En ese sentido, la querella planea ir más allá en las acusaciones en 2021.
La voz del interior 4/1/2021
Desgarrador relato de la hija de la mujer salvajemente asesinada por expolicías en barrio Yofre Sud
«No hubo una riña», dijo la mujer. La familia había hecho al menos 8 denuncias previas contra estos exefectivos.
Yanina Moreno (40) sigue en estado de shock. Dos expolicías, padre e hijo, ultimaron con golpes a su madre, Lidia del Valle Cabrera (65), en un salvaje episodio registrado el fin de semana en barrio Yofre Sud, al nordeste de la Capital cordobesa.
“No hubo una riña. Estábamos durmiendo cuando empezamos a sentir gritos, amenazas y golpes en la ventana», contó la joven.
- Dos expolicías detenidos por el salvaje asesinato a golpes de una vecina, por Claudio Gleser
«Mi mamá se levantó, llamó a la Policía, cuando en ese instante rompieron la cerradura de la puerta, ingresaron, arrastraron a mi mamá del teléfono y la sacaron afuera, a la calle”, agregó.
Los acusados por el salvaje asesinato son Leonel Bonaldi (24) y su padre, Roque Bonaldi (50), a quienes el fiscal Fernando López Villagra los imputó como supuestos coautores de homicidio simple, lesiones leves y robo. Bonaldi padre estuvo prófugo varias horas hasta que se entregó.
Hacía varios años que algunos miembros de esa familia se habían vuelto más que “problemáticos” para una buena parte de toda la barriada, según confiaron vecinos a La Voz.
“Con mi celular estaba grabando toda la agresión, salieron mis sobrinos a ayudarla y ahí la pierdo de vista a mi mamá y cuando la veo de nuevo estaba en el piso”, continuó Yanina, quien aclaró que de no haber sido por la intervención de otro vecino, hubiera corrido la misma suerte que su progenitora.
Dolor y desconsuelo. Familiares de la mujer asesinada, ayer a la siesta. La barriada no duerme tras el salvaje asesinato. (Javier Ferreyra)
Yanina señaló que hubo 8 denuncias previas contra estos vecinos y que existía una orden de restricción.
«Mala praxis»
Por su parte, el abogado Carlos Nayi indicó a El Show del Lagarto: «Acá hubo mala praxis judicial. Se habían hecho ocho denuncias previas. Fue la crónica de una muerte anunciada».
La mujer de 65 años fue asesinada a golpes y por el crimen fueron detenidos un hombre y su hijo, quienes aparentemente la atacaron porque la víctima se había quejado por los ruidos molestos que realizaban.
El hecho ocurrió en un domicilio de la calle Chachapoyas al 1400, de ese barrio capitalino.
Según los investigadores, el episodio se descubrió cuando varios vecinos alertaron a la policía sobre una serie de incidentes que se estaban registrado en esa calle aparentemente cuando una mujer, cerca de las 6 de la mañana del domingo, se quejaba por los ruidos molestos originados en una vivienda.
Sin embargo, al llegar al lugar los policías observaron que había una mujer de 65 años con heridas, por lo que se convocó al servicio de emergencias 107, cuyos médicos asistieron a la víctima que presentaba varios golpes.
Antes de que pudiera ser trasladada a un centro asistencial, la mujer falleció como consecuencia de las heridas. Lidia y su hija Yanina Moreno (40) ya habían sido sacadas de la casa por la fuerza y a los golpes. Entre los agresores, según trascendió, habría estado presuntamente una joven mujer.
La Voz del Interior 7-12-20
Violencia urbana: el crimen anunciado de Lidia del Valle Cabrera, emerge hacia la verdad
La mujer sabía que iban a matarla y se cansó de pedirle ayuda al Estado. Una madrugada fue salvajemente arrancada de su hogar y terminó asesinada. ¿Qué pasó con la causa? Las claves del caso.
Lidia del Valle Cabrera tenía 65 años, tres hijos y una vida de infierno.
Se la daban unos vecinos que vivían al frente de su propia casa. Amenazas, insultos, gritos, hostigamientos se habían vuelto cosas cotidianas. Todo había comenzado por algunas fricciones vecinales mal resueltas, pero todo desbarrancó.
Lidia sabía que la iban a matar. Se lo habían dicho a ella y hasta a su hija. Ambas lo denunciaron en la comisaría del barrio, en la unidad judicial que funciona allí, en el Polo de la Mujer y en varios despachos de Tribunales II.
Víctima. Lidia del Valle Cabrera tenía 65 años.
Su muerte, podría decirse, estaba anunciada y finalmente sucedió.
Fue de la peor manera.
El único consejo que le dieron las autoridades fue que se buscara un celular y filmara cada vez que sus vecinos la amenazaran.
Nadie olvida en el barrio cómo Lidia y su hija Yanina fueron arrancadas de la casa, luego de que dos hombres le reventaron la puerta a patadas, literalmente.
Madre e hija fueron golpeadas con trompadas y con baldosas.
Yanina alcanzó a ser salvada por otros vecinos.
Lidia no. Su cuerpo quedó tirado y desfigurado en la vereda.
Así quedó la casa luego del ataque de vecinos que se manifestaron pidiendo justicia por Lidia.
Aquel salvaje asesinato ocurrió en la madrugada del domingo el 6 de diciembre de 2020 en barrio Yofre, zona norte de la ciudad de Córdoba.
Un año y medio después, accionó la Justicia.
QUÉ PASÓ
La Cámara de Acusación de Córdoba confirmó la elevación a juicio contra un hombre y su hijo, vecinos de las víctimas, y sindicados de haber sido lo atacantes.
El principal acusado es Roque Antonio Bonaldi (58), un exefectivo de la Policía de Córdoba. Trabajaba como remisero.
El otro imputado es su hijo Leonel Reyes Bonaldi (27), también expolicía.
Acusados. Los tres miembros de la familia Bonaldi enviados a juicio.
El fiscal Fernando López Villagra los mandó a juicio como coautores de homicidio simple, tentativa de homicidio simple, amenazas y daño.
Bonaldi hijo debe responder por robo. Lo acusan de haber sustraído un celular a una de las víctimas, ya que filmaba la agresión.
También irá a juicio la hija de Roque y hermana de Leonel. Se trata de Rocío Antonella Bonaldi (28). También es policía, aunque está en situación pasiva.
Está acusada por supuestas amenazas calificadas.
La Cámara de Acusación rechazó las apelaciones de los imputados y la causa quedó firme para ir a juicio.
La familia de la víctima, en tanto, no está de acuerdo con las imputaciones.
No comparten que se hable de homicidio simple.
Con su abogado Carlos Nayi, la familia pedirá un agravamiento de los cargos. Irán por la alevosía.
¿CÓMO FUE TODO?
Lidia vivía junto con su hija Yanina en calle Chachapoyas al 1400 de Yofre. Frente a su hogar residían los Bonaldi. Al comienzo, varios años atrás, las cosas andaban bien entre las dos familias.
Sin embargo, todo empezó a ir mal.
En el vecindario cuentan que los Bonaldi se volvieron “problemáticos” con varias familias, en realidad.
Que ruidos molestos, que música fuerte, que fiestas y reuniones hasta altas horas, que alcohol, que gritos, que disparos, que actitudes patoteriles.
Tanto Lidia como otros vecinos llamaron varias veces al 101. Los móviles llegaban y, en más de una oportunidad, el expolicía Bonaldi terminó hablando amigablemente con los uniformados.
Varias fueron las denuncias contra los Bonaldi.
AMENAZAS
“Nos odiaban por racismo. Decían que éramos negras, negras de piel. Ojo, también decían lo mismo de otros vecinos con quienes también tenían problemas. Pero con nosotras se las agarraron peor”, le contó Yanina a La Voz.
Yanina Moreno contó que aquella madrugada los atacantes habían reventado la puerta a patadas y entraron. (Facundo Luque)
La mujer contó que la relación vecinal se desmadró con los hijos de Bonaldi.
Según dijo, tanto ella como su madre presentaron varias denuncias.
Las exposiciones, según remarcó, eran luego respondidas con más amenazas.
Según Yanina, concretó numerosas denuncias en comisarías.
“A mediados de 2020, Roque hizo disparos al aire frente a mi casa. Otra vez, me agarró en la calle y me gritó al oído que iban a matarnos. Nos cansamos de denunciarlos. Todos sabían que esto iba a terminar mal y nadie lo evitó. Yo les decía: ¿qué hago cuando ese tipo se meta en mi casa?”, contó.
La situación se tornó peor cuando Antonella Bonaldi quedó en situación pasiva.
ASESINATO EN LA VEREDA
Según la causa, aquel domingo, Bonaldi padre e hijo habrían arremetido contra la casa de las mujeres.
Tras romper la puerta a patadas, entraron.
El padre habría tomado a Lidia y arrastrado a la vereda, mientras la golpeaba. Yanina comenzó a filmar con su celular y fue atacada, según el fiscal, por Leonel Bonaldi. El muchacho arrojó el celular a un techo.
Ambas terminaron en la vereda y fueron patoteadas.
Lidia fue asesinada con feroces golpes con una baldosa.
“Nos arrastraron hacia la calle. Roque agarró a mi mamá y su hijo me tomó a mí del cuello. Comenzaron a pegarnos. De reojo, vi cómo le pegaba a mi mamá con una baldosa. Un vecino intercedió y nos soltaron y salieron corriendo… Cuando volví a ver a mi mamá, ya estaba muerta, tirada. La habían asesinado”, describió Yanina.
Bonaldi hijo es retirado de su casa.
Ante semejante espanto, varios vecinos salieron a socorrer. Leonel Bonaldi por poco termina linchado.
Su padre escapó en el auto de su hija. Horas después, se entregó.
LA POSICIÓN DE LOS ACUSADOS
Roque Bonaldi y su hijo Leonel nunca negaron el ataque. Pero hay matices.
Bonaldi padre reconoció el crimen, aunque adujo que estaba ebrio y que no recuerda con exactitud cómo sucedieron los hechos.
Intentó justificar su conducta señalando que, cuando estaba entrando a su casa, su vecina le gritó cosas. Luego, en la indagatoria, se mostró arrepentido y le pidió disculpas a la familia de Lidia.
“No tuve intención de matar. No sé qué me pasó”, declaró.
Por su parte, Bonaldi hijo refirió que su padre estaba borracho y violento, que momentos antes había mantenido una pelea en una estación de servicio y que él fue a buscarlo.
Luego, ya de vuelta en el hogar, adujo que su padre lo golpeó y que fue solo a la casa de las mujeres. Indicó que salió a perseguirlo y que tuvo un forcejeo con la hija de Lidia porque lo estaba filmando.
De esta manera, se despegó del ataque.
Rocío Bonaldi, la tercera acusada, negó haber amenazado con su arma a Lidia y a su hija.
La Voz del Interior 20/6/22