Delia Gerónimo Polijo, el dolor de los padres a 2 años de su desaparición
Delia Polijo: hallaron restos en un rastrillaje con perros entrenados
Dos años perdida. Delia Polijo tenía 14 años cuando desapareció, en 2018. Se sospecha del peor final. (La Voz)
- Fue clave la participación del adiestrador especializado Marcos Herrero.
- Se hallaron guantes, preservativos y pequeños huesos en un sector cercano a donde apareció colgado el principal sospechoso.
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En minutos, en las primeras horas de ayer, los canes de búsqueda de Marcos Herrero, adiestrador especializado, encontraron pistas fuertes sobre Delia Gerónimo Polijo, la chica de 14 años desaparecida hace 27 meses en La Paz, al sur de Traslasierra. El hallazgo, cuyos elementos se investigan, marca un punto de inflexión en el proceso de búsqueda, que para muchos estaría en su etapa final con la peor presunción: que Delia fue abusada sexualmente, asesinada y enterrada.
El adiestrador rionegrino, considerado el mejor del país, llegó el jueves a Traslasierra para emprender el rastreo de cuatro personas buscadas en la zona: Delia en La Paz, Silvia Gloria Gallardo en San Javier y Marisol Reartes en la zona de Villa de las Rosas, quien desapareció con su niña de 2 años, Luz Morena Oliva. Las últimas tres citadas desparecieron en febrero de 2014.
La llegada del adiestrador, que participó en las búsquedas de Santiago Maldonado y de Facundo Astudillo Castro, era esperada desde hacía meses por la familia de Delia y por los organismos de derechos humanos de la zona. Fueron ellos, junto a la Comunidad Regional del Departamento San Javier, y la fiscalía de Lucrecia Zambrana (quien entiende en la causa), quienes gestionaron la llegada del instructor.
Precisión
En el paraje La Guarida, a las 6.50 del viernes, Herrero lanzó sus perros, que no dudaron en tomar una clara dirección. En menos de dos minutos, y a unos 200 metros, marcaron el punto en que podrían estar los restos mortales de la menor desaparecida el 18 de septiembre de 2018. Fuentes relacionadas a la investigación informaron que los canes se alteraron junto a unas malezas situadas a pocos metros del árbol en donde, la mañana del 24 de diciembre de aquel año, se encontró ahorcado a Mauro Martínez (27), el principal sospechoso en esta causa.
En el lugar, los peritos encontraron un par de guantes (iguales a los que Martínez usaba en su tarea de recolección de residuos en el municipio) envolviendo preservativos usados, y pequeños huesos, que podrían ser de la falange de un dedo humano. Se estima que lo encontrado podría poseer aún una fuerte carga de información genética. Y algunas hipótesis apuntan a la posible participación de más de un causante en el caso; siempre en el marco de las presunciones.
“Tenemos una pequeña alegría dentro del gran dolor, pero también tenemos miedo de lo que pueda pasar”, dijo por la mañana Mario Gerónimo, el padre de Delia, ciudadano de origen boliviano que en 2001 llegó al país. Aún no se sabía de los hallazgos que había.
La jornada del viernes marca un hito en el proceso de búsqueda de la niña de La Paz, cuya desaparición cambió la vida cotidiana del pequeño pueblo turístico del valle. La producción de ladrillos, la recolección de hierbas medicinales, las artesanías y la hotelería son las fuentes de vida del poblado de menos de dos mil habitantes.
Dos años de misterio
Aquel martes 18 de hace dos años y tres meses, por fiestas estudiantiles, Delia salió antes de la escuela situada en el centro del pueblo
La cámara de seguridad de una estación de servicio registró su paso a cinco cuadras del colegio. Otra cámara particular la registró corriendo. Varios vecinos la vieron saliendo del pueblo, y luego en la curva del hipódromo, unos 500 metros antes de llegar a su casa, ya en pleno campo.
En ese lugar, cerca también de la casa de Martínez, la Policía encontró una pulsera que llevaba, unos aritos sin uso que había comprado el día anterior, y una “colita” para el pelo.
Lo hallado implicaba violencia, y no encajaba con la presunción de que pudo haberse marchado por su voluntad, hipótesis que se sostuvo los primeros días. Hoy hay quienes piensan que esos elementos pudieron ser “plantados” en el lugar.
Aquella jornada empezó una búsqueda de una intensidad inédita en Traslasierra, con el trabajo notorio de policías, bomberos, canes especializados, helicópteros, rodados, detectives, videntes y más. Ninguna respuesta superó el enigma.
En octubre de ese año llegaron apoyos del Consulado de Bolivia, una recompensa de medio millón de pesos ofrecida por el Gobierno provincial y por el nacional a quien aportara datos.
El hito en el proceso llegaría para la Navidad de 2018. Martínez, vecino de La Guarida, apareció ahorcado. La Policía lo buscaba porque el día anterior la mujer lo denunció por violencia de género, pero además lo vinculó con la muerte de Delia. “Te voy a matar y te voy a tirar a un pozo, como a la boliviana”, le había dicho, alcoholizado, quien además era el padre de sus dos niñas pequeñas. La mujer, de 27 años, llevó a la comisaría elementos que habrían pertenecido a Delia. Con antecedentes de violencia, Martínez se llevó la supuesta verdad que en un momento pareció revelarse.
Todos los pozos balde de la zona se inspeccionaron sin suerte. Se usaron radares, se hicieron allanamientos, prospecciones e innumerables procedimientos. Ningún operativo, en dos años, arrojó precisiones.
El caso fue llevado dos años por el fiscal Raúl Castro. Le sucedió Zambrana en julio de 2019, quien ayer confirmó que no brindará información alguna hasta la semana entrante.
La Voz del Interior 19-12-20
- Un sospechoso muerto y una serie de procedimientos sin ningún resultado han llevado al caso judicial a sólo preguntas y más dudas.
- La joven tenía 14 años cuando fue vista por última vez.
“Me siento muy dolorida, ando todos los días echando lágrimas, quiero justicia y verdad, quiero saber qué pasó con mi hija, saber ahorita si está muerta o está viva”, dice Modesta Polijo (39), la madre de Delia Gerónimo Polijo, la adolescente que desapareció hace dos años cuando volvía del colegio, en La Paz, un pequeño pueblo del sur de Traslasierra. Y agrega, con una mirada que guarda un dolor que duele: “Vamos a seguir adelante, desde acá hasta Mina Clavero tenemos mucha gente que nos apoya, vamos a seguir, ya no vamos a estar así…”.
La investigación de la causa no espera demasiados resultados, después de que se ha hecho “todo” por saber de esta joven que tenía 14 años cuando fue vista por última vez, según la Justicia. Por eso, la esperanza de Modesta responde más a un sentir de madre que a una expectativa racional que aguarda respuestas.
La fiscal de la causa desde julio de 2019, Lucrecia Zambrana, confirmó ayer que la búsqueda sigue, pero con los condicionamientos que impuso la pandemia. “Lo último que se hizo recientemente, con bomberos y personal especializado, fueron nuevas prospecciones en dos pozos balde, pero con resultados negativos” dijo la funcionaria. Además, recordó que se encuentran pendientes procedimientos programados con el Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas (Sifebu).
Todo lo atraviesa la pandemia. Incluso, la aparición de casos de Covid- 19 en La Paz hizo que se suspendiera una nueva marcha pidiendo por Delia, que estaba programada para esta tarde.
Hace tiempo ya que el abogado de la familia, Carlos Nayi, consideró remotas las esperanzas de encontrar a Delia con vida.
Padres del dolor
Modesta tenía 15 años y Mario Gerónimo 21 cuando se conocieron en Bolivia. Fue poco antes de que la familia de ella viajara a Salta buscando trabajo. La ruta de los hornos de ladrillo llevó hacia el sur a los Polijo a varios puntos de un periplo de sudor y esfuerzo. Mario siguió a Modesta hasta que formaron su familia. Ya en La Paz, Traslasierra, hace 21 años, comenzaron a nacer sus niños. Delia fue la tercera. Dos más nacieron en un regreso al Altiplano, y el sexto niño, hoy de 3 años, fue cordobés.
El peor día que el matrimonio recuerde, cuando empezó la pesadilla, fue el martes 18 de septiembre de 2018. Cerca de las 17, luego de caminar los seis kilómetros que separan el Ipem de La Guarida, el paraje rural donde viven, Delia no llegó a casa.
“Delia era alegre y buena chica, era estudiosa, cuidaba a su hermanito, todo hacía con buena voluntad”, dice Modesta de su hija desaparecida. Sus profesores y compañeros del colegio la recuerdan por su alegría y su aplicación.
Una vez más, el matrimonio asegura que no entiende cómo en un pueblo de 1.500 habitantes, caracterizados por su tranquilidad, una joven puede perderse un día y pasar dos años sin que nada se sepa de ella. Hacen sentir que la impotencia y la angustia no llegan a naturalizarse.
Afirman que nunca un fiscal llegó a su casa, y que el intendente y sus funcionarios nunca se sumaron a las marchas por Delia, que cada día 18, en estos 23 meses, se realizaron en la plaza del pueblo.
“Fuimos aprendiendo de a poco cómo era esto; al principio no nos dimos cuenta, en los primeros días se hicieron cosas mal, se perdió tiempo”, dice Mario Gerónimo (45), un padre que dice, además, algo inquietante: “Yo creo que los culpables están en el pueblo, y están protegidos por el poder”.
Delia, la chica que no aparece en Traslasierra y que su familia no quiere olvidar
El matrimonio agradece el apoyo del pueblo de La Paz y de toda la región. La mesa de Derechos Humanos de Traslasierra, desde la primera semana organizó las marchas pidiendo por Delia.
Un vecino aportó un vehículo para que la pareja viajara durante un mes, recorriendo pueblos y ciudades, hasta llegar a Bolivia buscando a su niña. No hubo resultados. Luego del primer año, en que la mala noticia llegó a buena parte del país, desde todos los vientos llegan mensajes de apoyo.
Misterio
Aquel martes 18 de hace dos años, Delia salió antes de la escuela situada en el centro del pueblo, porque los festejos estudiantiles hicieron que la jornada terminara antes. La cámara de seguridad de la estación de servicio registró su paso cinco cuadras más “abajo” del colegio. Otra cámara particular la registró corriendo. Varios vecinos la vieron saliendo del pueblo, y luego en la curva del hipódromo, unos 500 metros antes de su casa, ya en plena zona rural.
En ese lugar, cerca también de la casa del principal sospechoso, la Policía encontró una pulsera que llevaba, unos aritos sin uso que había comprado el día anterior, y una “colita” para el pelo.
Lo hallado implicaba violencia, y no encajaba con la presunción de que pudo haberse marchado por su voluntad, hipótesis que se sostuvo los primeros días. La pesquisa, que los primeros 10 meses estuvo a cargo del fiscal Raúl Castro, buscó por el pueblo de Conlara, y por el paraje La Ramada, donde creyeron verla en ese anochecer.
Aquella jornada empezó una búsqueda de una intensidad inédita en Traslasierra, con el trabajo notorio de policías, bomberos, canes especializados, helicópteros, rodados, detectives, videntes y más. Ninguna respuesta llevó a Delia.
Las semanas pasaron mientras la angustia y la impotencia invadía a la mayoría. Llegaron apoyos del Consulado de Bolivia, una recompensa de medio millón de pesos ofrecida por el Gobierno provincial y por el nacional a quien aportara datos.
Muerte y enigma
Para la Navidad de 2018, Mauro Martínez, vecino de La Guarida, apareció ahorcado. La Policía lo buscaba porque el día anterior la mujer lo denunció por violencia de género, pero además lo vinculó con la muerte de Delia. “Te voy a matar y te voy a tirar a un pozo, como a la boliviana”, le había dicho alcoholizado quien además era el padre de sus dos niñas pequeñas. La joven presentó en la comisaría elementos que habrían pertenecido a Delia. De un conocido perfil violento, el joven, empleado municipal, se llevó la supuesta verdad que en un momento pareció revelarse.
“Mauro apareció muy golpeado, nosotros tenemos muchas dudas, a él lo acusó su propia esposa, nosotros no lo acusamos, es raro lo que pasó”, dice Mario Gerónimo. El hombre refiere a una hipótesis comentada en voz baja: que Mauro no habría sido el único causante de los hechos, y que otros lo habrían “colgado” para inculparlo.
Los fiscales actuantes afirman que no se encontraron indicios de que el sospechoso hubiese sido agredido. “Si bien se consideran varias hipótesis, la línea de investigación nunca descartó la participación de Mauro Martínez”, destacó ayer la fiscal Zambrana.
Todos los pozos balde de la zona se inspeccionaron sin suerte. Se usaron radares, se hicieron allanamientos, prospecciones e innumerables procedimientos. Ningún operativo, en dos años, arrojó precisiones.
Lo que dice el intendente de La Paz
Gustavo Hachuel es el intendente de La Paz. “Nunca fui a una marcha por Delia porque siempre estuve ayudando a la causa desde mi función, cumpliendo con otras gestiones, y porque no soy de ir a marchas”, dijo. La vida del pueblo cambió sustancialmente en estos dos años. Hachuel asegura que, además de contribuir a la logística de las búsquedas, el municipio apoyó y acompañó a la familia de Delia en estos dos años con recursos materiales y humanos.
La Voz del Interior 18-9-20
Delia, la chica que no aparece en Traslasierra y que su familia no quiere olvidar
Este lunes se cumplen veinte meses de la desaparición de la adolescente en La Paz, en el valle de Traslasierra. Los padres denuncian que la investigación avanza lentamente. El único sospechoso del caso se suicidó sin decir qué había pasado con ella. Y la familia piensa que no actuó solo.
El campo olía a primavera. Delia Gerónimo Polijo había caminado unos cinco kilómetros desde la escuela hasta el paraje rural donde vivía. Y fue allí, quinientos metros antes de llegar a su casa en el monte, donde la vieron por última vez. A veinte meses de su desaparición la familia denuncia que la investigación avanza lentamente.
El único sospechoso del caso se suicidó sin decir que había pasado con ella. Y la familia piensa que no actuó solo: que detrás de él hubo gente más poderosa. Gente a la que favoreció el silencio.
Delia tenía 14 años y estudiaba en el colegio de La Paz, al oeste de la provincia de Córdoba. Por las celebraciones del Día del Estudiante el 18 de septiembre las autoridades liberaron a todo el curso antes de tiempo. Ella decidió caminar por la ruta provincial 205 hasta el paraje La Guarida, donde quedaba su casa.
La cámara de seguridad de la única estación de servicio de La Paz, de 1.200 habitantes, registró su paso poco después de las 16. Los vecinos la vieron salir del pueblo y luego, en la curva 1 del hipódromo, en plena zona rural, se perdió su rastro. Más tarde, la policía encontró en los pastizales la pulsera de cadena y una colita para el pelo que llevaba ese día. También había un par de aritos sin usar que había comprado en un negocio de La Paz.
La Voz del Interior 18-5-20
Delia Gerónimo Polijo, el nombre que conmueve al Valle de Traslasierra
Este sábado se cumplen 16 meses de la desaparición de la adolescente. Familiares y vecinos autoconvocados marcharán a las 20 en la plaza de La Paz. La investigación no arroja avances significativos.
Delia Gerónimo Polijo es el nombre de la adolescente desaparecida que conmueve al Valle de Traslasierra. Este sábado se cumplen 16 meses de la última vez que fue vista cuando salió del colegio y caminaba hacia su casa, ubicada en un paraje próximo a La Paz.
Por tal motivo, familiares de la chica y vecinos autoconvocados volverán a movilizarse a las 20 en el centro de la localidad serrana para exigir por su paradero.
“Para la paz nos falta Delia”, es la consigna que desde hace meses los vecinos intentan instalar en la zona.
“Hay mucho turismo, como nunca antes había visto en el Valle”, detalló Roxana a La Voz, una de las vecinas que acompaña a los padres de Delia, y añadió: “Ojalá muchos turistas puedan sumarse a la movilización”.
Más dudas que certezas
El 18 de septiembre de 2018 Delia salió antes de la escuela ya que las clases terminaron luego de unas actividades recreativas por el Día del Estudiante. A las cinco cuadras, las cámaras de seguridad de la única estación de servicio registraron su paso.
Vecinos la vieron saliendo del pueblo, y luego en “la curva del hipódromo”, ya en plena zona rural, unos 500 metros antes de su casa. Ahí se encontraron una pulsera que llevaba, unos aritos sin uso que había comprado el día anterior, y una “colita” para el pelo.
Ese hallazgo, que implica la certeza de que hubo violencia, no encajó con la hipótesis de que Delia se habría ido por su propia voluntad. Si quería marcharse, tampoco hubiese llegado hasta el sector donde vivía. Creyeron haberla visto en el paraje La Ramada, al sur de La Paz, y en Conlara, pueblo situado al oeste. Pero no hubo precisiones.
Una de las presunciones más inquietantes, en las primeras semanas, fue que el cuerpo de la adolescente pudo ser incinerado en uno de los tantos hornos de ladrillos de la zona. El Equipo de Antropología Forense de Córdoba refutó la versión. Nada encontró en cada metro de ceniza de un horno “marcado” por los canes de búsqueda.
Sospecha
El verano llegó con un quiebre importante en la causa: el 24 de diciembre de 2018, un vecino de la familia Gerónimo Polijo apareció ahorcado. Era Mauro Martínez, un empleado municipal de 27 años, quien hasta ahora es el principal sospechoso de estar vinculado a la desaparición de la chica.
La tarde del 23 de diciembre, la esposa del joven lo había denunciado en la Policía local. A. P., madre de dos niñas, afirmó que Mauro la había amenazado diciéndole que la iba a matar para luego arrojarla a un pozo. “Como hice con la boliviana”, le habría expresado.
Delia. Tenía 14 años cuando desapareció en 2018 (La Voz/Archivo).
Pero la mujer llevó además elementos que, luego se confirmó, habían pertenecido a Delia. Entre ellos, una cadenita que la joven llevaba aquel día.
La versión indicaba que el hombre pudo matar a Delia, para arrojar luego su cuerpo menudo a un pozo, y después quemó sus pertenencias, para eliminar pruebas, en un lavarropas viejo que había en su casa.
Mauro, de un conocido carácter violento, con antecedentes por haber acuchillado a un amigo, apareció colgado el amanecer del día de Nochebuena en un campo cercano a su casa.
En el otoño de 2019, el penalista cordobés Carlos Nayi se convirtió en el cuarto abogado designado por la familia de Delia. “Hemos pedido que se realicen una importante cantidad de procedimientos, un caudal probatorio robusto apunta a la participación de Mauro Martínez en los hechos, pero faltan certezas, la investigación está activa pero se necesita tiempo, somos cautamente optimistas en cuanto al hallazgo de la verdad”, dijo el letrado.
Hipótesis 2019
Una versión nueva cobró fuerza entre los vecinos: Delia habría estado secuestrada en una casa rural en el paraje Corralito Abajo, no lejos de Guarida si se camina por senderos de campo. La casa era la de Nieves Domínguez, una anciana sola que murió hace unos meses. Al cuidado de unos jóvenes amigos del finado Mauro habría quedado su casa, que era usada, supuestamente, para fiestas descontroladas que incluían alcohol, sexo y drogas.
En julio, el caso pasó a manos de la nueva fiscal, Lucrecia Zambrana, luego de que el anterior investigador, Raúl Castro, asumiera como juez en los Tribunales de Villa Dolores. “No hay nuevas líneas de investigación, se está trabajando activamente en el caso, incluso con procedimientos pautados antes por el doctor Castro, no podemos informar más para no entorpecer la investigación”, dijo la fiscal hace unos meses a La Voz.
Recompensa
El 20 de agosto de 2019, el Ministerio de Seguridad de la Nación publicó en el Boletín Oficial una oferta de 250 mil pesos para quien aporte datos sobre Delia.
Las personas que quieran suministrar datos deberán comunicarse telefónicamente con el Programa Nacional de Coordinación para la Búsqueda de Personas al número de acceso rápido 134.
La Voz del Interior 18-1-2020
- La chica desapareció el 18 de septiembre de 2018 en La Paz.
- Había salido del colegio y caminaba hacia su casa cuando fue vista por última vez.
- Los vecinos sostienen que la investigación “no se mueve”.
“Todo sigue igual. Estamos preocupados y con mucho dolor”, dice Mario Gerónimo Polijo, el papá de Delia Gerónimo Polijo (15). Este jueves se cumplen 10 meses de la desaparición de la adolescente en La Paz, Traslasierra y aún no hay respuestas de la suerte que corrió la adolescente.
Delia fue vista por última vez el 18 de septiembre de 2018 cuando salió del colegio y caminaba hacia su casa, ubicada en un paraje próximo a La Paz.
En todo este tiempo, la investigación judicial avanzó poco, situación que llevó a que un grupo nutrido de vecinos -que acompañan a los padres de Delia- realicen numerosas marchas.
“Encima la feria judicial no ayuda”, expone Mario a La Voz, y añade: “Como padres seguimos en la lucha. Las manifestaciones seguirán. Queremos saber qué pasó con Delia”.
Por tal motivo, este jueves los vecinos realizaron una nueva marcha en la plaza de La Paz.
Sobre el hecho
El día que Delia desapareció, el colegio al que concurría había liberado a todo el curso antes del horario de salida. La adolescente iba a segundo año, por la tarde.
Eran las 16 cuando emprendió el regreso hacia su casa por la ruta provincial 205. “El colegio siempre notificaba en el cuaderno de comunicaciones cuando los iban a dejar salir antes. Ese 18, Delia no estaba autorizada a salir de la escuela”, cuenta Mario, y Modesta, la mamá de la adolescente, agrega: “Como nosotros trabajamos en los cortaderos de ladrillos, siempre la veníamos a buscar. La esperábamos en la esquina de una farmacia, a tres cuadras del Ipem”.
El 18 de septiembre, a las 18, los Gerónimo Polijo enviaron a Cristian (el hermano mayor de Delia) a buscarla al colegio.
Cuando el muchacho llegó en moto al establecimiento, ya no había nadie. La escuela estaba cerrada. Preocupado, volvió por la ruta y retornó a la casa, ubicada en el cortadero de ladrillos.
Delia nunca regresó a casa. Ya desesperado, el joven retomó la búsqueda. No hubo caso.
La adolescente había sido elegida por sus compañeros para ser la reina del Día del Estudiante.
En un principio, su madre pensó que podría estar en la plaza ensayando con sus amigas o en el club, aunque sabían que Delia no era de ausentarse de su casa sin avisar.
“Mi hija iba a todos lados conmigo, no era una chica de andar sola e ir con otras personas sin avisar”, detalla Modesta.
Muerte y más misterio
Una denuncia por violencia de género por parte de una vecina de Delia, el 23 de diciembre de 2018, produjo un vuelco en el caso.
Para muchos, eso puede ser el principio del fin del misterio que este jueves cumple 10 meses.
Cansada de la violencia, la mujer dijo que Mauro Martínez (27) la había amenazado de muerte, y que estaba relacionado con la desaparición de la jovencita.
Ese mismo día entregó en la comisaría de La Paz una cadenita con un corazón partido y otros elementos. La cadenita era de Delia, según confirmó Mario Gerónimo.
Cuando la Policía llegó a la casa, Martínez ya no estaba.
Tras una intensa búsqueda, fue hallado colgado de un árbol en medio del monte. Martínez tenía dos hijas y vivía en el paraje La Guarida, cerca de la familia Gerónimo Polijo. Alguna vez supo trabajar haciendo changas en los hornos de ladrillo del lugar. Recientemente había ingresado a trabajar en la recolección de residuos de La Paz. Tenía antecedentes por lesiones graves.
En julio de 2018 había herido con un cuchillo a un amigo. Pertenecía a una familia que para muchos vecinos de la zona aparece como problemática. Incluso, algunos sostienen que en el pueblo contaba con apoyo político, ya que sabía juntar votos.
Caudal incriminatorio
El abogado Carlos Nayi, representante de la familia de Mario Gerónimo, sostiene a La Voz que “todo el caudal probatorio orienta a una probable participación de Martínez en los hechos; hay un grado de probabilidad, sin descartar otras hipótesis, pero la quema de las zapatillas implica un fuerte caudal incriminatorio”. Según el letrado, son remotas las posibilidades de encontrar a Delia con vida.
A nueve meses de la desaparición de Delia Gerónimo Polijo (14), sucedida en la localidad de La Paz, los indicios siguen rodeando al principal sospechoso, quien se quitó la vida en diciembre.
El suicidio fue, para muchos, un signo de su culpa en el destino de la chica de 14 años. Nuevos datos abonan la hipótesis de la responsabilidad del hombre en los hechos. Mientras, ayer, vecinos y familiares de Delia volvieron a marchar pidiendo justicia.
Delia desapareció a las 17 del 18 de septiembre pasado, cuando recorría a pie los seis kilómetros que separan a su colegio, el Ipem 187, de su casa, en el paraje La Guarida.
En estos meses fue buscada intensamente, sin resultados.
Fuentes judiciales revelaron recientemente datos no conocidos de la conducta de Mauro Martínez, un vecino de Delia, quien fue denunciado por su esposa el 23 de diciembre. La mujer dijo que Martínez le había dicho que la iba “a matar y a tirar a un pozo”, como había hecho con “la boliviana”. Se refería a Delia, cuyos padres son de esa nacionalidad.
La mujer llevó a la comisaría restos de objetos que habrían pertenecido a la chica desaparecida, entre ellos una pequeña cadena colgante que había resistido a una quema que el hombre realizó al anochecer del 18 de septiembre, minutos después de que Delia fue vista por última vez. Se confirmó que ese accesorio era igual a uno que la joven llevaba al desaparecer.
Aquel anochecer, Martínez quemó diversos elementos, entre ellos las zapatillas que él mismo había usado esa tarde, en el tambor de un viejo lavarropas.
La conducta no extrañó mucho en una zona donde parte de los residuos de las viviendas son quemados. El hombre había salido con cuchillos, que manejaba con particular pericia, en los minutos en que Delia desapareció.
Trascendió también que le habría dicho a su esposa que había robado una cabra de un campo cercano, y que temía ser descubierto.
Caso Delia: «Me dijo que me iba a matar como a la boliviana»
Encuentran muerto a un sospechoso de la desaparición de Delia Polijo en Traslasierra
Misterio
El hombre tenía antecedentes por violencia (había apuñalado a un amigo) y pertenecía a una familia conocida por sus problemas con la Policía. Trabajaba como empleado del municipio de La Paz y vivía a pocos metros de la casa de quien, muchos creen hoy, fue su víctima.
La mañana del 19 de septiembre, Martínez abandonó su trabajo y se dirigió a la zona donde policías y bomberos rastrillaban por Delia. En el lugar, se supo después, intentó desviar las primeras acciones de búsqueda fingiendo que ayudaba en las tareas. Dijo que había visto un auto blanco por la zona. La mayoría de los testigos había visto una camioneta roja.
Drogado o borracho, el 23 de diciembre, Martínez golpeó y amenazó de muerte a su mujer.
Cuando la Policía lo buscó horas después, no lo encontró. Su cuerpo apareció colgando de un árbol en un campo cercano, el 24 de diciembre. Se determinó que en su muerte no hubo terceros.
Todos los “pozos balde” de la zona fueron inspeccionados después de la muerte del principal sospechoso. Nada se encontró.
Caudal incriminatorio
El abogado Carlos Nayi, representante de la familia de Mario Gerónimo, el padre de Delia, resumió: “Todo el caudal probatorio orienta a una probable participación de Martínez en los hechos; hay un grado de probabilidad, sin descartar otras hipótesis, pero la quema de las zapatillas implica un fuerte caudal incriminatorio”.
Según el letrado, son remotas las posibilidades de encontrar a Delia con vida.
“Seguimos haciendo todo lo que está a nuestro alcance dentro de la búsqueda. Y ha llegado una autopsia psicológica de Martínez que abona la idea de su perfil violento”, dijo ayer el fiscal del caso, Raúl Castro, quien adelantó que próximamente se le realizarán peritajes psicológicos a la viuda del sospechoso.
La Voz del Interior 19-6-19
Tres personas quedaron detenidas por resistirse a un operativo por Delia
En el lugar se secuestraron elementos relacionados con la causa que se investiga.
res personas fueron detenidas en el valle de Traslasierra en el marco de la causa relacionada con la búsqueda de Delia Gerónimo Polijo, la adolescente desaparecida hace casi nueve meses. Según aseguraron fuentes de la fiscalía de Villa Dolores a cargo de Raúl Castro, el procedimiento no implica necesariamente un avance en la pesquisa.
Los detenidos son los padres y una hermana de uno de los principales sospechosos que tuvo el caso, quienes se resistieron y actuaron de manera violenta contra la Policía cuando los efectivos quisieron ingresar a allanar su propiedad.
Delia desapareció en la localidad de La Paz, al sur de Traslasierra, el 18 de septiembre pasado. Fue vista por última vez cuando caminaba entre su colegio, en el Centro del pueblo, y su vivienda, en el paraje La Guarida, unos seis kilómetros al oeste.
El 23 de diciembre, una mujer, A. P., denunció por violencia a su marido y aseguró que él le había sugerido que había matado a Delia y que la había arrojado a un pozo. Cuando la Policía fue a buscar al hombre denunciado, Mauro Martínez (27), no lo encontraron. Apareció ahorcado al otro día en un campo cercano. A. P. nunca regresó a su vivienda, situada en el predio de la familia Martínez, conocida en el lugar por los antecedentes policiales de varios de sus integrantes.
Cuando este lunes los uniformados llegaron al predio de los Martínez a realizar un allanamiento, se encontraron con la marcada resistencia de algunos miembros de la numerosa familia, quienes entorpecieron el procedimiento y lesionaron a un efectivo.
Fuentes de la Departamental San Javier de Policía informaron que se detuvo a un hombre de 66 años, y a dos mujeres, de 65 y 33, por “entorpecimiento funcional y lesiones leves calificadas”.
En el lugar se secuestraron elementos relacionados con la causa que se investiga.
La Voz del Interior 12-6-19
8 meses sin Delia: el panorama es cada vez más desalentador
Este sábado se cumplieron 8 meses de la desaparición de Delia Gerónimo Polijo. El abogado de la familia apuntó a presuntos errores al comienzo de la investigación y dijo que “son remotas las posibilidades» de encontrar a la adolescente con vida.
Delia no fue encontrada en su pueblo, La Paz, en el Valle de Traslasierra, la tarde noche del 18 de septiembre pasado. Después tampoco se la encontró en la zona, ni en la región. Mucho menos entre las cenizas de un horno de ladrillos donde se sospechó que se la pudo haber incinerado, tampoco en los incontables “pozos balde” abandonados de la zona. Ni en el norte de la provincia de San Luis ni en Mendoza ni en otros puntos donde se la buscó.
Delia Gerónimo Polijo no fue encontrada en ocho meses. Tenía 14 años al desaparecer, cuando volvía del colegio. Hoy el pueblo sigue clamando por ella.
Algunas huellas y objetos de la jovencita, de aquellas horas, sí fueron encontrados. Pero de poco sirvieron a la causa. La Justicia continúa la indagación. La representación de los padres fue asumida en abril por el penalista Carlos Nayi, de la ciudad de Córdoba, quien sostiene un “cauto optimismo” respecto de la búsqueda, y afirma: “No podemos crear falsas expectativas en los padres: son remotas las posibilidades de encontrar a Delia con vida”.
“Es todo lo mismo, no sabemos nada, ya no sabemos qué hacer”, dijo ayer Mario Gerónimo, padre de Delia, quien hace 15 años nació en La Paz. Como ayer llovía en el pueblo, se suspendieron la pintura de un mural y la marcha programada para las 18. Desde septiembre se han realizado incontables manifestaciones pidiendo por su aparición.
Misterio
Delia caminaba casi todas las tardes los seis kilómetros que separaban a su escuela, en el centro del pueblo, de La Guarida, el paraje donde vive y trabaja su familia, oriunda de Bolivia. Aquella tarde, en razón de las fiestas estudiantiles, salió antes del colegio. Dos cámaras de seguridad registraron su paso aun en la zona urbanizada. La vieron por última vez unos 300 metros antes de su destino. Nunca más apareció.
Esa noche comenzó un operativo de búsqueda nunca visto en la región. Policías, bomberos, canes especializados, helicópteros, rodados, detectives, un equipo de Antropología Forense, un georradar y videntes. Pero nada sirvió para aportar datos definitivos. Tampoco la recompensa de 200 mil pesos que el Gobierno de la Provincia ofreció para quien aporte datos.
El 23 de diciembre, Analía P., una vecina de Delia, denunció que su marido le había confesado que él había matado a la joven sugiriendo que la había tirado a un “pozo balde”. El hombre, Mauro Martínez (27), apareció ahorcado al otro día. En ningún pozo de la zona (unos 15) se encontró nada. En lo que va del año, no ha habido novedades importantes.
“Los procedimientos siguen, entre ellos se hará un peritaje psicológico a Analía P. y autopsias psicológicas a Delia y a Martínez; se ha hecho todo”, afirma el fiscal Raúl Castro. Nayi apuntó ayer: “Hemos pedido medidas tendientes a develar si Martínez realmente se suicidó, o si se simuló su ahorcamiento, creemos que ha habido dos o tres responsables en el encubrimiento y logística para evitar que Delia sea encontrada”.
El letrado marca errores en el inicio de la investigación: “Encontraron elementos de Delia muy cerca de la casa de Martínez, conocido como violento, y no lo detuvieron”. Además, apunta hacia la escuela: “Hay una responsabilidad civil: la niña salió antes, se rompió el acuerdo con los padres”, dijo.
19/5/19
A siete meses, Delia Gerónimo Polijo sigue siendo un misterio en Traslasierra
Delia tenía 14 años cuando desapareció
Todos los sábados hay marchas por Delia en La Paz.
- Este jueves 18 se cumplen siete meses que desapareció la adolescente cuando regresaba del colegio a su casa en La Paz.
- El penalista Carlos Nayi asumió la defensa de Mario y Modesta, los padres de Delia.
- Los vecinos son quienes mantienen activo el nombre de la chica a través de marchas en el pueblo.
- La muerte de un sospechoso, en diciembre de 2018, disparó más dudas.
“Vecino, vecina, no sea indiferente, se llevaron a Delia en la cara de la gente”. Ese cántico sigue resonando todos los sábados en las calles de La Paz, Traslasierra. Los familiares de Delia Gerónimo Polijo, la adolescente que desapareció el 18 de septiembre de 2018 cuando regresaba del colegio a su casa, continúan movilizándose, junto a un grupo de amigos, para saber “¿Qué pasó con Delia?”.
En todo este tiempo, la causa se movió muy poco y la novedad al cumplirse los siete meses es que el reconocido abogado penalista Carlos Nayi asumió la defensa de los padres de Delia Gerónimo Polijo.
“El martes me reuní con el padre de Delia y asumí formalmente la defensa del caso”, detalló el letrado a La Voz, y añadió: “A partir del martes pediré una serie de medidas instructorias para avanzar en el caso”.
El penalista Carlos Nayi asumió la defensa de los padres de Delia (La Voz/Archivo).
Sobre el hecho
El día que Delia desapareció, el colegio al que concurría había liberado a todo el curso antes del horario de salida. La adolescente iba a segundo año, por la tarde.
Eran las 16 cuando emprendió el regreso hacia su casa por la ruta provincial 205. “El colegio siempre notificaba en el cuaderno de comunicaciones cuando los iban a dejar salir antes. Ese 18, Delia no estaba autorizada a salir de la escuela”, contó Mario, y Modesta agregó: “Como nosotros trabajamos en los cortaderos de ladrillos, siempre la veníamos a buscar. La esperábamos en la esquina de una farmacia, a tres cuadras del Ipem”.
El 18 de septiembre, a las 18, los Gerónimo Polijo enviaron a Cristian (el hermano mayor de Delia) a buscarla al colegio.
Cuando el muchacho llegó en moto al establecimiento, ya no había nadie. La escuela estaba cerrada. Preocupado, volvió por la ruta y retornó a la casa, ubicada en el cortadero de ladrillos.
Delia nunca regresó a casa.Ya desesperado, el joven retomó la búsqueda. No hubo caso.
La adolescente había sido elegida por sus compañeros para ser la reina del Día del Estudiante.
En un principio, su madre pensó que podría estar en la plaza ensayando con sus amigas o en el club, aunque sabían que Delia no era de ausentarse de su casa sin avisar.
“Mi hija iba a todos lados conmigo, no era una chica de andar sola e ir con otras personas sin avisar”, detalló Modesta.
“Se la extraña todos los días”
Ante la desaparición, el padre radicó la denuncia el mismo 18 de septiembre a las 20.
“La Policía trabajó mal”
A siete meses de la desaparición, los Gerónimo Polijo sostienen que la Policía hizo mal las cosas. Los vecinos agregan que algunas autoridades hacían correr el rumor de que la chica se había ido por su propia voluntad.
“A mí, los policías me apuraban. Me preguntaban qué pensaba yo sobre el paradero de mi hija”, reflexionó Mario, y añadió: “Nosotros conocemos de punta a punta a Delia. Ella no tenía ese carácter. Era una chica que sólo conocía La Paz. Siempre estaba pegada a nosotros”.
Muerte y más misterio
Una denuncia por violencia de géneroencuen por parte de una vecina de Delia, el 23 de diciembre de 2018, produjo un vuelco en el caso.
Para muchos, eso puede ser el principio del fin del misterio que lleva meses.
Cansada de la violencia, la mujer dijo que Mauro Martínez (27) la había amenazado de muerte, y que estaba relacionado con la desaparición de la jovencita.
Ese mismo día entregó en la comisaría de La Paz una cadenita con un corazón partido y otros elementos. La cadenita era de Delia, según confirmó Mario Gerónimo.
Cuando la Policía llegó a la casa, Martínez ya no estaba.
Tras una intensa búsqueda, fue hallado colgado de un árbol en medio del monte. Martínez tenía dos hijas y vivía en el paraje La Guarida, cerca de la familia Gerónimo Polijo. Alguna vez supo trabajar haciendo changas en los hornos de ladrillo del lugar. Recientemente había ingresado a trabajar en la recolección de residuos de La Paz. Tenía antecedentes por lesiones graves.
En julio de 2018 había herido con un cuchillo a un amigo. Pertenecía a una familia que para muchos vecinos de la zona aparece como problemática. Incluso, algunos sostienen que en el pueblo contaba con apoyo político, ya que sabía juntar votos.
En este marco, no son pocos los vecinos que se quejan del intendente Gustavo Hachuel. Afirman que no se acercó a hablar con los padres de Delia. Tampoco fue posible hablar con él.
Qué dice la fiscalía
En marzo de este año, se realizaron una serie de rastrillajes con canes especializados en búsquedas de personas fallecidas, y recursos del Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas, que depende del Ministerio de Seguridad de la Nación, pero no hubo resultados.
“Hemos encontrado algunos datos nuevos, pero nada revelador, que por hoy se destaque en la investigación”, señaló hace unas semanas el fiscal Raúl Castro, de los tribunales de Villa Dolores, a cargo de la causa.
“Se ha hecho todo lo posible, y más también, pero no logramos llegar a la verdad”, reconoció Castro.
La Voz del Interior 18-4-19