
Muerte por ahogamiento en un río de Cabalango succionada por un caño de la comuna
Tragedia en un río. Cabalango: a dos años de la muerte de Jazmín, la familia aguarda que el caso llegue a juicio
La niña falleció en el río, en Cabalango (Punilla). Emplazado por la Justicia, el municipio dotó al balneario de guardavidas y delimitó zonas de baño.
El 14 de enero de 2024 la muerte de una niña de 11 años en el arroyo Los Chorrillos, de Cabalango, provocó una conmoción no solo por tratarse de un fallecimiento más en un río de Córdoba sino por el modo en que habría sucedido, según indicó su padre y luego respaldó preliminarmente la Justicia: la víctima habría sido succionada por un caño de la comuna.
En ese sentido, en junio de ese año la Justicia imputó por homicidio culposo a la presidenta comunal Carla Bruno, al tesorero Mario Griglio y al encargado de Defensa Civil y Seguridad Mario Cuevas. Meses más tarde la misma figura recayó sobre la exsecretaria comunal, Laura Illanes.
“Estamos a la espera de la elevación a juicio oral. Consideramos que la prueba es suficiente”, sostuvo el abogado de la familia de Jazmín Saldaña, Carlos Nayi, a La Voz.
Por su parte Fernando, padre de la niña, insistió en su pedido de justicia. “Nadie me va a devolver a mi hija, pero esto no puede ocurrir otra vez”, dijo.
Sobre el dolor por la pérdida de Jazmín, su papá contó entre lágrimas que es un dolor “que se vive día a día”.
Nayi espera que haya novedades tras la feria judicial. Por ahora la causa continua en la etapa de instrucción, es decir la primera frase del proceso penal en la que se investigan los hechos. Se tomaron declaraciones indagatorias y se realizaron pericias en el lugar con el objeto de determinar los presuntos autores y su culpabilidad.
Los cuatro imputados transitan esta instancia judicial en libertad, entre ellas Bruno, quien permanece al frente del municipio.
Plan de seguridad
Tras un señalamiento inicial a la familia de la víctima por un presunta falta en el deber de cuidado, el Ejecutivo local cambió su estrategia pública y mostró predisposición ante la fiscalía.
Fue el mismo Poder Judicial quien emplazó luego a la comuna a cumplir con una serie de requerimientos para evitar cualquier otra situación de riesgo de los bañistas.
En esa línea, pero sin asumir responsabilidad sobre lo que ocurrió ese verano trágico, la Municipalidad de Cabalango contrató desde el verano pasado a un grupo de guardavidas con el fin de determinar que sectores están habilitados para bañarse.
En una serie de videos en redes sociales, las autoridades piden a los visitantes acercarse a estos agentes de seguridad para orientarse en el río y ayudar a prevenir accidentes. Sin embargo dos años atrás no había ninguno de ellos.
“Antes de ingresar, es fundamental consultar cuáles son las zonas más profundas, los sectores habilitados para bañarse y prestar atención a las piedras resbaladizas. Cuidándonos entre todos, podemos disfrutar de nuestro río con tranquilidad, respeto y seguridad, viviendo una experiencia linda y agradable en uno de los espacios naturales más importantes de nuestra localidad”, dice el mensaje.
Además destacaron que existe un trabajo en conjunto entre Protección Civil, Guardia Local, Policía, Bomberos y Guardavidas “para cuidarte”.
Según informó el municipio, a fines del año pasado recibieron una capacitación del Departamento de Unidades de Alto Riesgo (Duar) de la Policía. Y advirtieron: “Desde nuestra gestión continuamos apostando a la formación permanente del personal entendiendo que la prevención y capacitación son pilares claves para garantizar un verano seguro para vecinos y visitantes”.
Por último también hubo capacitaciones sobre el uso del desfibrilador externo automático (Dea), herramienta fundamental para el cuidado de la salud y la respuesta ante una emergencia.
El caso
Jazmín Saldaña, de 11 años de edad, estaba el 14 de enero de 2024 disfrutando de un día de río junto a su familia en el río Los Chorrillos a la altura del vado de Cabalango.
Mientras los padres de los niños estaban a un costado del río, su padre Fernando escuchó el pedido de socorro de personas a su alrededor, corrió y se tiró al río para rescatar a la niña.
“No había nadie que auxilie, ni un guardavida”, afirmó, y agregó: “Ahí nomás se tiraron tres señores y pudimos sacarla. Cuando la pusimos sobre una piedra mi hija ya estaba toda morada y sin pulso”. La familia inmediatamente denunció que la niña “fue succionada” por un caño.