Violencia urbana. Córdoba: 8 años de cárcel al conductor que mató de una puñalada a otro en una discusión de tránsito

Ricardo Jattuf fue sentenciado por homicidio simple, tal como había pedido la fiscalía. La víctima fue Martín Catalano. El crimen ocurrió en agosto de 2022 en barrio Las Palmas, en la Capital.

Ricardo Jattuf, el automovilista que en agosto de 2022 mató a otro en el marco de una discusión de tránsito ocurrida en barrio Las Palmas, en la ciudad de Córdoba, fue condenado a 8 años de prisión por la Cámara 5ª del Crimen de Córdoba. La víctima fue Martín Catalano, quien tenía 45 años.

Jattuf fue hallado culpable del delito de homicidio simple y recibió la misma pena que había pedido la fiscalía de Cámara, a cargo de Marcelo Fenoll.

En tanto, el abogado Carlos Nayi, quien representa como querellante a la viuda de la víctima, Natalia Villarruel, había solicitado una condena de 12 años de prisión efectiva también por homicidio simple.

Por su parte, la defensa del imputado había pedido que el caso sea encuadrado en un exceso en la legítima defensa o, en su defecto, en un caso de emoción violenta. Solicitó la defensa una pena de prisión en suspenso.

Al justificar su pedido de condena, el fiscal Fenoll resaltó que se trató de un ataque intencional y dijo que, antes de apuñalar a Catalano, el acusado Jattuf tuvo tres oportunidades para marcharse del lugar y no hacerlo y que, pese a todo, siguió adelante con la agresión.

El fiscal Marcelo Fenoll estuvo a cargo de la acusación. (Pedro Castillo / La Voz)

Discusión, escupitajo y ataque

Todo sucedió el 31 de agosto de 2022 en barrio Las Palmas de la Capital.

En una transitada esquina, al volante de su auto, Jattuf intentó hacer un giro no permitido. Catalano iba atrás en su coche y comenzó a tocarle bocina de manera reiterada.

Esto, de acuerdo a la investigación, fue el disparador de una espiral de violencia que llegó demasiado lejos.

Hubo insultos y un fuerte cruce verbal hasta que un semáforo en rojo puso a los dos vehículos a la par.

La pareja de Jattuf, quien iba como acompañante en el rodado, le habría gritado algo al otro conductor.

Como respuesta, Catalano la insultó y le escupió.

Más allá de que no está claro si la ventanilla de la mujer estaba subida o bien baja, lo concreto es que Catalano arrancó y siguió unos metros hasta estacionarse cerca de su casa.

Jattuf salió a toda velocidad a perseguirlo. Tanto así que, según la acusación, giró en “U”, giró hacia un pasaje en donde se había detenido Catalano y frenó detrás. Acto seguido, se bajó con un cuchillo para comer asado en la mano.

Todo ocurrió en instantes: en plena calle se lo clavó a Catalano a la altura del corazón. El hombre alcanzó a dar unos pasos malherido. En un patrullero, que acudió al cabo de unos minutos, fue llevado hasta un hospital donde murió.

Jattuf y su pareja, a todo esto, se marcharon del lugar en el auto. No llamaron a la Policía.

Al cabo de un rato, el homicida, luego de entrar en razón, regresó al lugar del hecho y se entregó ante los policías presentes. Desde entonces, está preso y así llegó a juicio.

Pedido de disculpas

En el juicio, Jattuf le pidió perdón a la viuda.

Sentado en una silla, el acusado le transmitió a la mujer sus condolencias, lamentó lo ocurrido, dijo que la acompañaba en el dolor y que se ponía a su disposición.

Asimismo, el imputado declaró y dijo que, cuando sucedió todo, se encontraba bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico por su separación y por haber perdido el trabajo.

Remarcó que padecía conflictos personales y enfatizó que tomaba ansiolíticos y que padecía de depresión y de ataques de pánico.

Respecto al homicidio, aseguró que Catalano lo había agredido, que le abrió la puerta del auto y lo golpeó en la cara y que él se defendió. Sin embargo, los médicos forenses no le hallaron lesiones tras ser apresado.

“Pudo haberse ido”

Tras analizar la abundante prueba y los testimonios, el fiscal descartó que se haya tratado de un caso de emoción violenta o de exceso en la legítima defensa y avaló la imputación inicial de homicidio simple.

Fenoll resaltó que Jattuf tuvo al menos varias posibilidades de “desembarazarse” de ese crimen.

Indicó que tuvo la oportunidad de no perseguir a Catalano, de seguir su camino o bien de irse en dirección contraria tras la discusión y el escupitajo.

“Pero prefirió no hacerlo”, indicó el fiscal, quien añadió que el acusado “se embarcó en una dinámica que terminó en el no control de sus impulsos en un hecho no querido pero a conciencia”.

Además, negó que Catalano haya atacado a Jattuf por lo que no corresponde la figura de un exceso en la legítima defensa, al tiempo que indicó que el salivazo previo no impactó en la pareja del acusado.

La voz del Interior 15-5-24

Dos son los extremos que se plantearon en el juicio. Y allí está centrada la discusión que se extenderá hasta la hora de la decisión final. ¿Fue una mera defensa ante una supuesta agresión y en la que medió un estado de emoción violenta? ¿O, por el contrario, se trató de un ataque intencional y dirigido para matar a otra persona tras una pelea de tránsito?

Sobre esos dos extremos, tan contrapuestos, gira la discusión en el juicio que arrancó en los Tribunales II de Córdoba sobre un tremendo caso de violencia urbana en torno a una pelea de tránsito llevada al extremo.

Un automovilista mató a otro de una puñalada en el corazón y luego escapó en su coche para luego recapacitar y entregarse a las pocas horas. Sucedió en 2022 en barrio Las Palmas, en Córdoba capital.

La víctima fue Martín Catalano, quien tenía 45 años. Estaba casado y era padre de dos jovencitas.

El acusado es Ricardo Alberto Jattuf, un comerciante de 40 años que vivía en barrio Empalme y no tenía ningún antecedente penal.

Hasta ahora.

Desde que sucedió el crimen está preso en la Cárcel de Bouwer.

Un fiscal lo acusó por homicidio simple. Y con esa imputación comenzó a ser juzgado ahora en la Cámara 5ª del Crimen de Córdoba.

Jattuf no niega haber matado.

De hecho, no hay dudas.

Sin embargo, el hombre se muestra arrepentido, ya le pidió disculpas a la viuda en la sala de audiencias y dijo que aquella jornada estaba atravesando una crisis depresiva y de ansiedad, y que estaba medicado.

Además, con la mirada atenta de su abogada, señaló que sólo se defendió de Catalano.

Aseguró ante la jueza que aquel conductor se le fue encima, tras haber escupido contra su esposa y que comenzó a golpearlo, por lo que él se defendió. Usó un cuchillo.

La fiscalía de Cámara no le cree.

El acusador, Marcelo Fenoll, descree de la figura de la emoción violenta y entiende que Jattuf mató con toda la intención. En ese sentido, mantendrá la acusación de homicidio simple: cuando se mata con intención de hacerlo.

El representante del Ministerio Público Fiscal se basa en los peritajes psiquiátricos, la secuencia de lo ocurrido, los testimonios, circunstancias del hecho y en filmaciones de cámaras de seguridad que echarían por tierra la coartada del acusado.

Restará ver si cuando pida la condena de cárcel, se orienta por el mínimo de la pena (los 8 años) o si sube hacia el extremo de los 25 años.

Hay dos datos no menores: Jattuf no cuenta con antecedentes penales y era un trabajador.

La pelea de tránsito y posterior crimen ocurrió en barrio Las Palmas. (Facundo Luque)

Escupitajo, persecución y crimen

Todo se inició como se inician estas cosas en las calles: por algo absolutamente menor.

En una transitada esquina de barrio Las Palmas, al volante de su auto, Jattuf intentó hacer un giro no permitido. Catalano iba atrás en su coche y comenzó a tocarle bocina de manera reiterada.

Esto, según la causa, fue el disparador de una espiral de violencia.

Hubo insultos y un fuerte cruce verbal hasta que un semáforo en rojo puso a los dos vehículos a la par.

La pareja de Jattuf, quien iba como acompañante en el rodado, le habría gritado algo al otro conductor.

Catalano la insultó y le escupió. Más allá de que no está claro si la ventanilla de la mujer estaba subida o bien baja, lo concreto es que Catalano arrancó y siguió unos metros hasta estacionarse cerca de su casa.

Jattuf salió a toda velocidad a perseguirlo. Tanto así que, según la acusación, giró en U, dobló en un pasaje y frenó detrás del otro automovilista. Acto seguido, se bajó con un cuchillo para comer asado en la mano.

Todo ocurrió en instantes: en plena calle se lo clavó a Catalano a la altura del corazón. El hombre alcanzó a dar unos pasos malherido.

Moriría luego en un hospital.

Jattuf y pareja se marcharon en el auto. No llamaron a la Policía.

Al cabo de un rato, el homicida, tras entrar en razón, regresó al lugar y se entregó. Desde entonces, está preso en un pabellón.

Preso. Ricardo Jattuf le pidió perdón a la viuda de la víctima. Dio su versión exculpatoria. Para la fiscalía, tuvo intención de matar a Martín Catalano. Foto: Ramiro Pereyra/La Voz

Pedido de perdón

En la primera audiencia del juicio, Jattuf le pidió perdón a la viuda. Natalia es parte querellante en la causa. La acompaña el abogado Carlos Nayi.

Sentado en una silla, el acusado le transmitió a la mujer sus condolencias, lamentó lo ocurrido, dijo que la acompañaba en el dolor y que se ponía a su disposición.

La viuda sólo escuchó. En la sala de audiencias sólo había familiares de la víctima. Nadie dijo nada.

Salvo su abogada y un guardiacárcel, Jattuf está solo en el juicio.

El imputado declaró y dijo que estaba bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico por su separación y por haber perdido el trabajo. Remarcó que padecía conflictos personales. Enfatizó que tomaba ansiolíticos y que padecía de depresión y de ataques de pánico.

En torno al crimen, aseguró que Catalano lo había agredido, que le abrió la puerta del auto y lo golpeó en la cara y que él se defendió.

Los médicos forenses no le hallaron lesiones tras ser apresado.

La estrategia defensiva oscila entre un estado de emoción violenta y la figura de la defensa personal ante esa supuesta agresión.

Por el contrario, la fiscalía ya anticipó que encuadrará el caso en un homicidio simple. Nada de un estado de emoción violenta.

La parte acusatoria entiende que, tras el escupitajo, Jattuf habría actuado con toda la intención de matar.

Se considera que hubo una acción dirigida y consciente: perseguir, bajarse con el cuchillo, apuñalar a zona vital, escapar y no llamar a la Policía o a alguien para que ayude.

La fiscalía se basa en los peritos psicólogos oficiales. El caso entra en su etapa determinante.

La Voz del Interior 9-5-24