La fiscal Jorgelina Gómez, de Villa Carlos Paz, dictó la prisión preventiva del joven que, en junio pasado, perdió el control de su auto en la autopista Justiniano Allende Posse, volcó y terminó provocando la muerte de un amigo y heridas en otros cuatro. El conductor manejaba alcoholizado, según los peritajes.

Juan Agustín Zapata, de 22 años, permanece preso en la Cárcel de Bouwer y allí seguirá estando acusado con una grave figura penal: homicidio simple por dolo eventual.

El imputado fue indagado antes de la feria judicial de julio y se abstuvo.

Su defensa se opuso a la prisión preventiva, al entender que el caso debiera encuadrarse en la figura culposa, por lo que el expediente pasó a un Juzgado de Control.

El pasado sábado 8 de junio, a las 7.27 de la mañana, cinco pibes que volvían de bailar protagonizaron un terrible siniestro vial en la autopista Allende Posse, a la altura de la localidad de San Nicolás. Regresaban desde Villa Carlos Paz a la Capital cordobesa.

En plena vuelta a casa, Zapata perdió el control del Chevrolet Prisma, chocó contra un guardarrail y el auto comenzó a dar tumbos.

Como consecuencia, murió Matías Antonio Juárez, quien tenía 22 años.

Tanto Zapata como otros cuatro jóvenes que iban a bordo resultaron con algunas lesiones y sobrevivieron. Los otros sobrevivientes fueron: Matías Antonio Juárez (22), Tomás Ezequiel Arias (22), Renata Molina (20) y Marianela Rojas (19).

Desde la Policía se indicó que el conductor manejaba alcoholizado.

Zapata quedó detenido ese mismo día por orden de la fiscal Gómez, quien lo imputó con la gravosa figura de homicidio simple por dolo eventual y lesiones reiteradas.

Nada de homicidio culposo, figura que gira en torno a la imprudencia y la negligencia.

La fiscal lo acusó con una figura mucho más seria: el dolo eventual.

En caso de una condena, la pena va de 8 a 25 años de cárcel.

La figura del dolo “eventual” gira en torno a este razonamiento: una persona maneja fuerte y de manera temeraria, y se representa mentalmente que, manejando así, puede causar una muerte. Sigue adelante y la provoca finalmente.

Para la fiscal, si bien restan varias pruebas y peritajes, hay dos datos centrales: el joven manejaba con elevado alcohol en sangre, sabía que lo hacía y circulaba presuntamente a altísima velocidad. Esto lo demuestran las frenadas y la violencia del impacto, según trascendió.

Dolo o culpa: la batalla judicial

El abogado Carlos Nayi, quien representa como querellante a la familia de la víctima fatal, destacó la decisión de la fiscal en mantener la dura imputación por dolo eventual y la prisión preventiva dispuesta.

El letrado señaló que está claro que la conducta del joven que manejaba el auto excedía claramente la mera figura culposa.

“Acá hubo exceso de velocidad, alcohol en sangre, desprecio por la vida, previsionalidad del resultado, representación del peligro… Todos los elementos para alejarse de la culpa de la conducta temeraria y escalar hacia arriba. Acá hubo una particular manera de matar: utilizar un vehículo de manera desaprensiva lo que generó una tragedia con consecuencias irreparables”, destacó.

Cabe señalar que la figura del dolo eventual cobró forma en Córdoba hace poco. Fue tras la tragedia de la Circunvalación (hubo dos muertos) en 2021.

Alan Amoedo, quien manejaba ebrio, fue condenado a 9 años de cárcel por dolo eventual. El Tribunal Superior de Justicia ratificó ese fallo.

El abogado de Zapata, Sebastián Lascano, viene insistiendo con que la imputación debe encuadrarse en la figura culposa. Con ese razonamiento presentó un recurso de oposición ante el Juzgado de Control a cargo de Daniel Strasorier.

Se espera que el juez decida sobre la suerte del joven conductor.

Vale señalar que en otra resolución de hace pocos años atrás, el mismo juez de Control desestimó de plano la figura del dolo eventual.

Fue al resolver sobre el caso de un remisero de Malagueño que, al regresar presuntamente borracho de una disco de Carlos Paz, chocó a varios jóvenes en la colectora y mató a uno. Tras el siniestro, escapó.

La Voz del Interior 22-7-24

Tragedia en la autopista: “Si lo hubiera controlado la Policía Caminera, estaría vivo”

La madre del joven que murió en el fatídico vuelco, en la vuelta de Villa Carlos Paz a la Capital, reclamó justicia. El conductor sigue preso por homicido por dolo eventual.

12 de junio de 2024,

Mónica Fabiana Juárez aún recuerda sumida en el dolor el último mensaje que le mandó a su hijo el pasado sábado a las 7 de la mañana, minutos antes del siniestro vial que acabaría con la vida del joven.

El muchacho había salido a bailar junto a un grupo de conocidos a Villa Carlos Paz.

La mujer quería cerciorarse sobre la hora de regreso y las condiciones del viaje. Temía algo.

“¿Estás bien? ¿A qué hora volvés?”, le escribió a Matías Antonio Juárez, su hijo de 22.

Recibió una respuesta tranquilizadora: “Si mamá, todo bien”.

Pero a las 7.30 se produjo el vuelco del Chevrolet Prisma blanco en el que se conducía la víctima junto a otros cuatro conocidos. Al parecer, el conductor perdió el control del vehículo.

Todo sucedió en el kilómetro 3 de la autopista Justiniano Allende Posse, en el sentido Villa Carlos Paz a Córdoba, a la altura de San Nicolás.

“Habían dejado atrás el control de la Policía Caminera, que está a la salida de la avenida San Martín y sobre la entrada a la autopista de retorno a Córdoba. Si lo hubiera controlado la Policía Caminera, hoy Matías estaría vivo”, recriminaron desde el entorno familiar del joven.

El resto de los jóvenes sufrieron lesiones y se recuperan. Entre ellos se encuentra el conductor del auto, Juan Agustín Zapata, también de 22 años.

Según se supo por la primera información recolectada por los investigadores estaba alcoholizado. En concreto, presentó 1.4 grados de alcohol en sangre.

La fiscal Jorgelina Gómez ordenó detenerlo y lo imputó por “homicidio simple con dolo eventual”. La escala penal va de 8 a 25 años.

La defensa insistirá en la figura culposa.

La grave acusación que la Justicia desarrolla por estas horas contra Zapata se asienta en tres premisas: existe una previsibilidad del peligroso resultado al que se puede llegar cuando una persona se sienta tras el volante con un alto grado de alcohol en sangre.

Los peritos trabajan desde el sábado para realizar todas las pruebas técnicas pertinentes que permitan establecer la mecánica del siniestro vial.

Tendrán un carácter esclarecedor los testimonios de los sobrevivientes del vuelco.

“No te juntes con Juan”

Con el patrocinio del abogado Carlos Nayi, la mamá de la víctima fatal se presentó en la fiscalía. Solicitó ser querellante en la causa. “El centro de responsabilidad está en el conductor del vehículo. Estamos hablando de un crimen vial y no de imprudencia. Esta es la cuestión nuclear”, dijo el letrado.

Envuelta en el dolor, la familia de la víctima espera que este nuevo incidente vial no quede en el olvido.

“Se trata de un hecho absolutamente previsible. No puede ocurrir que un conductor alcoholizado pase como si nada un control policial donde justamente deberían realizar el control de alcoholemia. Pero además no es el caso del chico que lo llevó a Matías, sino que son cientos de miles de chicos que salen de bailar y circulan bajo los efectos del alcohol al volante”, reprochan desde el entorno de la víctima.

Es evidente que con los controles familiares no alcanza: “Le habíamos pedido que no subiera al auto de Juan, que no se juntara con ellos. No eran amigos, eran conocidos. Pero lo hizo y habrá pensado que no estaba en tan mal estado…”, contaron los familiares.

Finalmente el joven abordó el Chevrolet Prisma, vio pasar el control policial (según su familia) y kilómetros más adelante sufrió el vuelco.

“La Caminera realiza controles de exceso de velocidad a través de los radares y emite multas entre varios tipos de infracciones frecuentes. Pero debe llevar a cabo los controles de alcoholemia. Están para prevenir. La autoridad policial tiene que prevenir”, planteó Nayi.

La Voz del Interior 12-6-24